Cumaná El General Antonio José de Sucre nació
en la ciudad de, Venezuela, el 3 de Febrero de 1795, de padres ricos y
distinguidos.
Recibió su primera educación
en la capital de Caracas. En el año de 1808, principió sus estudios en
Matemática para seguir la carrera de ingenieros. Empezada la revolución se
dedicó a esta arma y mostró desde los primeros días una aplicación y una
inteligencia que lo hicieron sobresalir entre sus compañeros. Muy pronto empezó
la guerra, desde luego el General Sucre salió a campaña. Apenas un puñado de
valientes, que no pasaban de cien, intentaron y lograron la libertad de tres
provincias. Sucre siempre se distinguía por su infatigable actividad, por su
inteligencia y por su valor. El objetivo de la
guerra en el sur contra los realistas era combatir los ejércitos partidarios
del rey y culminar así la
independencia de América. En septiembre de 1823 el general Sucre llegó a
Lima, donde encontró una
situación llena de escollos. Con
el Libertador Simón Bolívar organizó el ejército insurgente, compuesto por colombianos, chilenos, argentinos,
peruanos y europeos. Con este ejército el Libertador dio las últimas
grandes batallas de la liberación, contando con el apoyo leal y decisivo
del general Sucre. El 6 de agosto de
]824, el Libertador derrotó al general José de Canterac en la batalla de
Junín; éste fue su último triunfo
militar en la guerra. Las tropas
realistas se retiraron con el mayor desorden. Bolívar entregó el mando militar
al general Antonio José de Sucre, a quien le correspondió dirigir la última
batalla de la Independencia de
América: la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. En Ayacucho
se enfrentaron 6879 soldados
patriotas, bajo el comando del general Sucre, contra 10000 soldados
realistas, de los cuales siete mil eran indios y mestizos partidarios del rey
de España. Las divisiones patriotas de José María Córdova. Jacinto Lar y
José de La Mar se enfrentaron a las divisiones realistas de Alejandro González
Villalobos, Antonio Monet y Jerónimo Valdés. A las 11 de la mañana del 9 de
diciembre, los dos ejércitos se hallaban en plena acción. El encuentro favoreció inicialmente a los
españoles, hasta cuando entró la infantería de la primera división,comandada
por el general José María Córdova. Con su empuje y heroicidad, el ejército
patriota consolidó la ofensiva arrojándose contra los realistas, que empezaron
a desorganizarse, hasta que a la una de la tarde el triunfo coronó los
esfuerzos de los patriotas. Las tropas del rey sufrieron la más grande derrota:
2000 muertos, 600 heridos y 2000 prisioneros; los patriotas tuvieron 500
muertos y 600 heridos. En pleno campo de acción de Ayacucho se concertó la
capitulación entre el derrotado general José de Canterac, pues el virrey José
de La Serna no pudo hacerse presente por hallarse herido y prisionero, con el
general Antonio José de Sucre. En la capitulación de Ayacucho, cuya victoria
selló la independencia definitiva de América, se reconoció la independencia del
Perú y la desocupación de todos los territorios que se hallaban en posesión de
los realistas. Sobre el triunfo de Sucre en Ayacucho, el Libertador Simón
Bolívar expresó: «El general Sucre es el
padre de Ayacucho,